No lo leas que no te va a gustar...

Esta es una entrada que tal vez no desees leer. La escribí para mí, no para ti. Si quieres leerla me importa poco, pero te lo advierto: No te va a gustar...  Hay veces que uno como que se harta de las cosas. O las cosas se hartan de uno, también se pudiera decir.  Y es que resulta hasta cómico a veces lo repetitivamente desastrozo que pueden ser las relaciones interpersonales. Y hasta me río, como se ríe un loco en la calle, con histeria y sin alegría real.

Y es que ahora me salen caracajadas mientras se desbordan quebradas de lágrimas por mis mejillas. La vida es sarcasmo, eso es lo que es.

Todos tenemos mil desórdenes en la vida, así que el sufrimiento no nos hace especiales. Somos una gota más en un cubo de agua, es más, en un mar.  Y mientras más inteligencia tenga una persona, mientras mayor sea su capacidad de percepción, menos felicidad posee. (No sorprende el que los artistas y escritores se les haya tildado de depresivos, locos, cínicos e inmorales. Lo eran. Lo son. Lo somos.)

Es tan loco... todo lo es.  Cómo explicar que una persona que reciba tantos halagos, tantos "tienes mucho talento", "eres tan inteligente", "me encanta tu sensibilidad", "eres única y especial" se encuentre tan, pero tan, sola.  ¿Es que con el tiempo la gente descubre que todo eso que parecía brillar tanto no era más que plástico en vez de un diamante? ¡¿Por qué soy tan fácil de olvidar?!

Y definitivamente tengo que ser yo el problema, porque es que me ha pasado tantas pero que tantas veces.  No importa cuánto una persona parezca apegarse a mi, necesitarme, admirarme, quererme, o hasta amarme, siempre me olvida. No me odian, solo... me olvidan. Para ser sincera, preferiría que me odiaran, que se molestaran conmigo, que me cayeran a golpes...cualquier cosa excepto esta tortura mental de sentirme olvidada. La indiferencia me enferma el alma, como veneno letal que se riega por las venas y te pudre la carne elntamente, que te pudre el ser. Así es la indiferencia para mí, para mi mente. 

Si das poco de ti, te olvidan. Si das mucho, también. Si muestras pco interés, te olvidan. Si muestras mucho interés, te olvidan más rápido. Si te escondes y te defiendes, te olvidan. Si desnudas tu ser y te entregas toda, te van a olvidar también. 

Yo no pido mucho. No pido nada de la vida, solo una persona a quien yo le importe, alguien que piense que yo soy "suficiente", alguien que no me olvide. Nada más. Quizás sí estoy pidiendo mucho. Quizá.

Esta entrada fue publicada el lunes, julio 27, 2009 y está archivada bajo , . Puedes dejar un comentario y seguir las respuestas mediante Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom) .

4 Opiniones

wow! te leia y me preguntaba si esta entrada era mia o que... a diferencia de ti, yo me he acomodado en mi soledad y prefiero estar sola que rodeada de gente. piensan que soy brillante, talentosa, bla, bla, bla, pero nada mas cuando me necesitan y eso me cansa y me harta porque el resto del tiempo no cuento para nada ni tengo ningun valor, asi que prefiero llenarme de mi misma, vivir conmigo misma, por eso prefiero que no haya nadie a mi alrededor, solo la gente que mas amo, mi familia... El internet me sirve de terapia en el sentido de que puedo expresarme y no me importa a quien le guste y a quien no, o quien este conmigo o no, ademas, la gente aqui, si me busca, no es porque me necesite y luego me olvide, todos nos buscamos, nos necesitamos, nos olvidamos, lo bueno es que yo hago lo mismo con ellos y por eso no me siento utilizada como en la vida de afuera...

Rosa, gracias por comentar.

Yo siempre he sido una persona solitaria, y a veces lo disfruto. Es más seguro, menos arriesgado, y eso me gusta. Pero hay veces que lo mucho se convierte en demasiado.

Y, tienes razón, en Internet no es tan relevante, pues uno hace lo mismo. Uno se conecta y se desconecta. Uno olvida y es olvidado. El problema es cuando la vida real es exactamente igual.

¿Y sabes qué? Yo desearía que hasta me utilizaran, porque lo van a hacer de todas formas. Que se aprovechen de mi, no me importa...pero que no me desechen luego.

Hola Jéssica.
No te conozco pero, aún así, preferiría que este post hubiera sido mas un ensayo sobre la soledad que una experiencia propia.
No conozco tus circunstancias, y supongo que para llegar a donde escribes no te habrá pasado una vez ni dos sino mas, pero si algo he aprendido es que tu vida dependerá de cómo vivas tu las cosas y no de cómo la vean los otros: tal vez no estés triste porque otros te olvidan sino porque tu sigues recordándolos ...

@Angel,

Gracias por tomarte el tiempo de comentar aqui.

Para serte sincera, me la paso demasiado tiempo pensando. Lamentablemente, considero cada ocasión en que alguien simplemente me olvida como un fracaso personal, un evento para reflexionar en mis fallas y defectos.

Se que ello tiene muco q ver con mi crianza o mis experiencias, pero me resulta casi imposible evitarlo. Se requiere de toda mi atención y fuerza de voluntad para tratar de no considerar que todo es mi culpa. (Sin mencionar toda la gente que me rodea que me lo repite constantemente).

¿Que yo sigo recordando a aquellos que me han olvidado? Pues si... ¿no se supone que sea eso lo que se haga? ¿Recordar a la gente? Es lo que quisiera que hicieran conmigo, por eso lo hago.

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